La Chía, un superalimento

La Chía un superalimento. Con un alto contenido en ácidos grasos esenciales, vitaminas, minerales, antioxidantes y gran cantidad de fibra.

La Chía es una planta de verano, originaria de las zonas montañosas de México. Es todo un alimento novedoso para nosotros, pero la verdad es que se ha venido usando como alimento/medicamento desde hace varios siglos.

Y ¿por qué la Chía es un “superalimento”?

Existen unos ácidos grasos llamados “esenciales” (AGE), que tal y como indica la palabra, el organismo no puede fabricar y por lo tanto, lo debe conseguir a través de las fuentes alimenticias. Estos AGE (ácidos grasos esenciales) son los ácidos grasos Omega-3 y los ácidos grasos Omega-6. En otro post, hablaremos en más profundidad de ellos, pero para poneros en contexto, algunas de las funciones en las que participan son: ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares, a normalizar la tensión arterial, a reducir el nivel de colesterol, a proteger el corazón, a mejorar la salud del sistema nervioso e inmunológico, etc; es decir, colaboran en funciones que son esenciales para nuestro organismo.

Las cantidades recomendadas de estos ácidos grasos se pueden conseguir con 2 ingestas semanales de pescado azul, con varias ingestas semanales de frutos secos, con aceites de semillas… Pero muchas veces, no llegamos a ingerir los ácidos grasos que deberíamos.

Aquí es donde juegan un papel muy interesante las semillas de Chía. Es la especie vegetal con más ácidos grasos esenciales y se utiliza como suplemento dietético para aumentar la cantidad ingerida de estos ácidos grasos.

A parte de su alto contenido en ácidos grasos esenciales, estas semillas también son ricas en unas substancias llamadas antioxidantes, las cuales eliminan los radicales libres (compuestos perjudiciales que se han relacionado con enfermedades degenerativas, enfermedades del corazón, hipertensión arterial, el envejecimiento, etc. se fabrican después de un ejercicio deportivo intenso, en personas fumadoras y también de forma natural en algunos procesos de nuestro organismo). Son también una muy buena fuente de vitaminas B, calcio, hierro, magnesio, potasio y fósforo.

Otro de los componentes de la Chía que la hace un “superalimento” es la fibra soluble. Es un tipo de fibra que cuando llega al estómago es capaz de retener agua, de manera que forma un gel viscoso en el estómago que aumenta la sensación de saciedad. Además, parte de las grasas que ingerimos en nuestra dieta pueden ser retenidas por este gel viscoso de fibra + agua y ser eliminadas, dejando de absorber cierta cantidad de grasa.

Por todos estos efectos beneficiosos de la Chía, deberíamos empezar ya a introducirla en nuestras dietas, pero ¿como la podemos consumir?

La Chía puede ser consumida a través del aceite de sus propias semillas, o bien, a través del consumo de las mismas semillas. No obstante, si se decide consumir la Chía directamente en forma de semilla, para sacar el máximo provecho deberá ser triturada, o bien, dejarla reposar en un líquido durante media hora (formará una textura tipo pudding). En caso contrario, las semillas de Chía, igual que otras semillas, al ser tan pequeñas podrían pasar por todo el tracto gastrointestinal sin ser digeridas y eliminarlas tal cual han entrado en el organismo.

A continuación os dejamos con una receta muy sencilla que podéis hacer con Chía! A continuación en este artículo

 

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