El Aceite de Palma

Aceite de Palma

En los últimos días es el alimento en el punto de mira de la sociedad, han surgido infinidad de artículos mostrándonos los efectos negativos de esta grasa vegetal. Algo que, los científicos y profesionales sanitarios expertos en nutrición ya hace años que venimos advirtiendo, pero nunca es tarde si la dicha es buena….

En Impulse queremos que entiendas las consecuencias de consumir aceite de palma, mejor dicho, aceite de palma sometido a procesos de refinado y contenido en productos procesados.

Primero de todo tenemos que entender que es el aceite de palma y sus características.

El aceite de palma es un aceite vegetal. Los aceites vegetales son ricos en ácidos grasos más saludables que las grasas animales, pero como en todo en la vida, existen excepciones. El aceite de palma, a pesar de ser un aceite vegetal, tiene una naturaleza más propia de una grasa animal.

¿Por qué decimos entonces que es un aceite vegetal si su composición se ajusta más a una grasa animal?

La denominación de aceite se atribuye a una grasa que en temperatura ambiente es líquida, por el contrario, cuando hablamos de grasas, nos referimos a grasa que en temperatura ambiente es sólida. El aceite de palma es originario de países tropicales, donde la temperatura ambiente es mayor de la que tenemos en países no tropicales. Por lo que si obtuviéramos aceite de palma en nuestra casa, el resultado no sería un líquido viscoso sino que tendría una textura más sólida.

La legislación alimentaria contiene unas denominaciones de alimentos, para poder estandarizar los nombres comerciales, y no crear confusiones a los consumidores (o ese es el objetivo). En el caso de alimentos grasos se centra en la forma física/textura del alimento.

A nivel de composición nutricional, existe otro tipo de clasificación. En función de si el contenido de ácidos grasos que componen ese alimento es mayoritariamente de ácidos grasos poliinsaturados y monoinsaturados o de ácidos grasos saturados.

Los ácidos grasos saturados dan la forma sólida de la grasa, por lo que en los aceite vegetales el contenido en ácidos grasos saturados es bajo, comparado con la grasa que contiene por ejemplo un bistec de ternera que es sólida. El aceite de palma contiene mayoritariamente ácido palmítico, que es un ácido graso saturado.

Esto quiere decir que, para tu salud sería igual de perjudicial comerte 100g de aceite de palma que 100g de panceta, porque ambos son alimentos ricos en grasas saturadas.

Pero ¿y si además añadimos los procesos de la industria alimentaria para conseguir un producto versátil en todos los productos procesados?

Durante los procesos de obtención del aceite de palma, se somete a la palma aceitera a temperaturas extremas (200ºC) para obtener el aceite. Durante estos procesos de refinado del producto se desprenden sustancias que en algunos estudios se han relacionado con la aparición de cáncer. Aunque hasta el momento, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer de la OMS no ha clasificado al aceite de palma como producto cancerígeno.

El gran problema es que según estudios llevados a cabo por la Agencia Europea de Seguridad Alimentria (EFSA) advierten que estamos excesivamente expuestos a los compuestos dañinos (glicidol, esteres y los MCDP) que se forman al calentar bajo temperaturas extremas al aceite de palma.

¿Y porque la industria alimentaria utiliza este aceite vegetal?

Este aceite vegetal tiene un coste de producción muy bajo y permite obtener alimentos procesados muy baratos, y unas características organolépticas buscadas por los consumidores de comida procesada. Con la antigua legislación del etiquetado de alimentos no era obligatorio indicar la procedencia del aceite vegetal utilizado. Pero con la nueva normativa que obliga a indicar que tipo de aceite vegetal contiene los alimentos, se ha puesto al descubierto que no es oro todo lo que reluce. Este sería un claro ejemplo de que no todo lo vegetal es saludable.

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