El consumo de aceite de coco ¿es perjudicial? Mito tras mito

“El consumo de aceite de coco es perjudicial para la salud”

El consumo de aceite de coco hasta hace poco tiempo no era común, y se creía que su ingesta era dañina para la salud. ¿Por qué ahora sí que se recomienda tomar aceite de coco cuando siempre se ha dicho que es perjudicial?

Por normal general, todo aceite que proviene de alguna semilla o fruto (vegetal) es mucho más saludable que la grasa de origen animal, porque en la grasa animal encontramos las grasas saturadas, que desde hace años sabemos que incrementan la aparición de enfermedades cardiovasculares.

Pero, ¿Qué hay de cierto en esta creencia?

La teoría nutricional (basada en la evidencia científica de estudios) nos advierte que si seguimos una dieta en la que predominen las grasas saturadas frente a las grasas insaturadas o monoinsaturadas, tendremos más riesgo de padecer enfermedades coronarias y vasculares. Hasta aquí creo que todos coincidiremos.

Ahora bien, no podemos afirmar que ingerir grasas saturadas conlleve a un mayor riesgo de padecer estas enfermedades, dado que los estudios realizados en los últimos años no muestran un mayor riesgo ni de padecer estas enfermedades, ni de una vez padecidas, incrementar el riesgo de defunción. ¿Os sorprende? Y aún hay más…

La afirmación de que la ingesta de grasas saturadas conlleva la aparición de enfermedades cardiovasculares surgió a través de un estudio en el que utilizaron aceite de coco, y que al publicarse, todos los medios de comunicación alertaron acerca de la ingesta de aceite de coco y aquí fue cuando se demonizo su utilización alimentaria.

Los medios de comunicación no supieron transmitir la noticia real y crearon un falso mito que ha ido persiguiendo al aceite de coco.

¿Por qué es un falso mito?

En un estudio llevado a cabo con ratas de laboratorio, se quería observar lo que sucedía si las ratas llevaban una dieta exenta en ácidos grasos esenciales (omega 3 y omega 6, que son grasas  poliinsaturadas). Para conseguir un aceite  que no tuviera grasas esenciales, los investigadores recurrieron al aceite de coco. Pero este aceite se modificó para eliminar completamente su contenido en grasas esenciales, y al eliminarlas produjeron grasas hidrogenadas o trans (que por si no lo sabéis son grasas muy perjudiciales). Las ratas alimentadas con este aceite de coco modificado (no tiene nada que ver con el aceite de coco sin modificar) sufrieron más enfermedades cardiovasculares, lo que llevo a los investigadores a afirmar que la ingesta de grasas saturadas producía un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares. Pero no tuvieron en cuenta la presencia de grasas hidrogenadas o trans, y la falta de grasas esenciales en la dieta.

Estudios posteriores realizados con humanos, en los que se observaba la aparición de enfermedades cardiovasculares en función de si seguían una dieta rica en grasas saturadas o rica en grasas poliinsaturadas, mostraron que no había relación entre mayor consumo de grasas saturadas y mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

Ahora bien, con esto no queremos decir que las grasas saturadas puedan ingerirse libremente. Ya sabéis que des de Impulse Nutrición Barcelona abogamos por una dieta equilibrada y variada, y en cuanto a grasas y aceites, con predominio de las grasas poliinsaturadas, en especial las esenciales (omega 3 y 6).

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